Se murió a la verga Carlos Fuentes. Leí y pienso leer una que otra más de sus obras, pero no me gusta y como va, no creo que me guste. Me parece aburrido, pretencioso y mamón (a veces). Sus posturas políticas no las conozco del todo: con unas estoy de acuerdo y con otras difiero bastante.
¿Les duele su muerte?, no mamen, estoy seguro que no leyeron más de lo que les dejaron en la prepa.
¿Los intelectuales en México se están muriendo?, no mamen... bueno, aquí sí estoy de acuerdo, no hay nuevos talentos intelectualosos.
¿Cómo se pide que existan grandes escritores cuando no existen ni medianos lectores?
¿Saben qué me emputa? Como va este pedo, con la muerte del señor Carlos Fuentes, no tarda en ser inmortalizardo como uno de los grandes genios mexicanos, siendo que no lo fue; nunca dijo algo realmente sobresaliente. En unos años más, decir que no nos gusta Carlos Fuentes va a ser sinónimo de críticas negativas, o sea, góe, ¿no te gusta?, no mames... ¿Por qué se le atribuyen cualidades literarias que no tuvo? Por la falta de cultura que tenemos.
Se va a llenar de misticismo su figura; se va a colocar en un nicho su obra; no faltará en estos días el político que quiera sacarle provecho a su fallecimiento: dijo Peña Nieto, Lamento la muerte del escritor que escribió el libro que desmiente al libro que no recuerdo como se llama... Ok, no, pero no tardan en aprovechar su muerte. Así como muchos oportunistas en redes sociales aprovecharon para llenar esa necesidad que no acabo de entender de, quiero demostrar lo poco que sé a como de lugar.
Ahora más que nunca hacen falta líderes de opinión objetivos, no escritores que se privilegian por su opinión política y se les llaman, erróneamente, analistas políticos.
Por lo pronto, se vienen semanas de ventas póstumas de sus libros, que seguro servirán para que se pague una tumba de oro con un epitafio que diga: Aquí yace un adelantado a su tiempo, genio inmerecido.
Descanse en paz, Carlos Fuentes.